1. EL ZORRO FLAUTISTA
Ocurrió una vez, en lo profundo de un bosque,
que un zorro de extenso pelaje, fino hocico y orejas tan audaces que percibían
el mas mínimo zumbido del volar de una mariposa, iba caminando por el bosque
cuando de repente se tropezó con algo. Tendido en el suelo quiso saber que era
lo que le había causado tal tropezón, por lo que dio media vuelta, encontrando
una grata sorpresa, pues la causante de su pequeño accidente había sido una
flauta, tal vez de algún hombre, que a su paso por el bosque la había
extraviado. Pero esta no era una flauta cualquiera. Esta estaba hecha de oro
puro y sacaba tan bellos sonidos que el sonar de un violín en pleno amanecer,
era tan solo una mínima expresión de esto. El zorrito, lleno de curiosidad, empezó
a soplar en la boquilla de la flauta, y quedo tan encantado con este que tan
solo unos días después ya era todo un flautista. Un día soleado y hermoso como
aquellos que solo se sueñan, el zorro se encontró con una zorrita, que había
llegado a el por el sonar de sus dulces melodías. En pocos días el zorro quedo
perdidamente enamorado de la zorrita, componiendo cada canción para ella, ya no
hallaba nada mas que hacer que no fuera admirarla y elogiarla, un cierto
amanecer, el zorro se despertó sin mas que un espacio vació al lado suyo.
Desesperado el empezó a dar vueltas por todo el bosque, buscando en cada rincón
para ver si encontraba a sus dos amores, pero sunca los encontró y se lamento
por el resto de su desdichada vida.
Esto confirma una vez mas el famoso dicho
“caras vemos, corazones no sabemos”.